domingo, 2 de agosto de 2009

Voyages

La noche nos pone, siempre, en nuestro lugar
Rodrigo Fresán






la noche latía.
la noche era demasiado blanca para sus ojos
demasiado extensa para su boca.
caían espejos rotos
del cielo de otro verano.
la vehemencia también latía.
toda esa gente, desnuda,
corría en círculos concéntricos.
toda esa gente resbalaba
al llegar al abismo.
el abismo era mermelada de silencio
y la tierra giraba vertiginosamente:
la tierra provocaba el desmayo de los dioses.

y entonces
los ángeles.


*

7 comentarios:

Belidor dijo...

¿De dónde vienen los ángeles, girasol?

Julio Castelló dijo...

Qué vertiginosa sensación vacacional...
Hermosísimo reflejo (yo lo he visto un millón de veces, pero no he sabido dar con él). "Body painting".

maria dijo...

uy que piennnas...

jijiji, lo de la mermelada me ha gustao ^^

Lukas dijo...

hola! no, no he desaparecido, es que ultimamente estado liadisimo y sin internet
pero sigo leyendo los blogs eh

salU2

incomunidade dijo...

en portugués
http://incomunidade.blogspot.com/2009/08/voyages.html

Anónimo dijo...

Piernas de emergencia que seducen,
el poema también.

Ciro

tournesols dijo...

:D