martes, 18 de noviembre de 2008

Vacío inexplicable y yo sin sombras

"Te ruego que penetres en tu vida,
te lo suplico, aprende a decir Yo
cuando yo te pregunto;
porque tú no eres parte sino todo,
no porción sino un ser".

Ezra Pound


*
La medianoche juega a
mecerse entre mis arrugas.
Esta noche no medito.
Esta noche no me queda
e s p a c i o
entre el corazón
y la cabeza.
*

11 comentarios:

tournesols dijo...

son las 3 am. sí. ahora. sí. me incendio. sí.

luna dijo...

sople flojito

Domadora de Elefantes dijo...

A veces es mejor que no haya espacio entre el corazón y la cabeza. Se hacen las mejores locuras. Pero, cuidado, también las más terribles.

La maraña dijo...

Laura Rosal en llamas. Bienvenida al club incendiado.

maria dijo...

estamos todos un poco tontunos ultimamente...

es lo que tiene noviembre...

me encanta la foto, me encanta la simbiosis entre cabeza y corazón.

Álvaro dijo...

Bueno. Todo lo que arde....ilumina. ¿no? O ardes en uno de esos fuegos transparentes.

Hombre de arena dijo...

No more for us the little sighing.
No more the winds at twilight trouble us.

Lo the fair dead!

No more do I burn.
No more fo us the fluttering of wings
That whirred in the air above us.

Lo the fair dead!

No more desire flayeth me,
No more for us the trembling
At the meeting of hands.

Lo the fair dead!

No more for us the wine of lips,
No more for us the knowledge.

Lo the fair dead!

No more the torrent,
No more for us the meeting-place
(Lo the fair dead!)
Tintagoel.

E.P.

manuel dijo...

Prólogo (de Insomnios, La Bolsa de Pipas, 2003)
Octubre 30, 2008
"Te ruego que penetres en tu vida,
te lo suplico, aprende a decir Yo
cuando yo te pregunto;
porque tú no eres parte sino todo,
no porción sino un ser”.
Ezra Pound

Miro alrededor para cerciorarme de que existo. Una forma ajena se adhiere a mis contornos y me obliga a distinguir entre adentro y afuera. Intento diluirme en ese laberinto. En ese lenguaje. Y sólo hago acto de presencia para desandar los senderos que me condujeron al extravío, sin permitirme llegar a buen puerto.
Veo un sol crepuscular y una línea dibujada donde se extingue el universo. Distingo un arco iris embrujado sobre un mar de aguas turbias y una sospecha de amargura que se balancea en ese lugar tan alejado donde convergen las miradas. Algo infinito reducido a un solo punto. Y el recuerdo de una explosión antigua en el tiempo recorre mi piel como un escalofrío del que ignoro el origen.
Tengo por ciertas no pocas dudas.
Repetiré esta última frase hasta que deje de tener sentido. Multiplicaré mi imagen hasta convertirme en el más ínfimo reflejo de mí mismo, allá en la profundidad inalcanzable del último espejo.
Lego esa asombrosa letanía martirizante a quien pueda y quiera perseverar en ella, y reconozco en mi mirada un leve temblor de envidia. Sólo acumulo interrogantes y una sonrisa cómplice, quizá algo triste, que nunca me abandona. Miro alrededor para cerciorarme de que existo.


Esto lo dijo mi amigo Juan Planas(Periódico EL MUNDO). ¿Qué te parece?

tournesols dijo...

Me parece un texto precioso.

Un saludo*

iNDigEstA dijo...

.
.
. . . A mí no me queda espacio entre en corazón y su nuevo aliado.

Lo bueno es que me dejan aire para respirar.

Julio Castelló dijo...

Ese es el natural estado de las cosas. Solo en la muerte disgregamos. Qué bellas tus palabras, qué raramente directas. Y la imagen.