jueves, 9 de septiembre de 2010

El final del verano

Después de ocurrirme todo,
me ocurrió el vacío.


Louise Glück



Todo en una maleta. Todo. Un vacío enorme. Sandalias corazón tobillo pastillas cuadernos chaqueta estrés cámaras champú abrazo spleen pintalabios él ella ellos vosotros piel rota peluche francia té lana roja sacacorchos anillo vestido blanco todos los vestidos todos los disfraces. Una carta sin responder. El dolor traducido en palabras que no creo. Leo, no creo. Leo, no entiendo. Leo, leo, leo. Y no veo más allá de lo que ya no es. Se agotan los días, la luz se agota. Me aterra el vacío. Todo en una maleta.

*

(Est-ce que

Tout

Est Fini?)

10 comentarios:

Lara dijo...

Ven!

Miguel Gómez Losada dijo...

Sube a tu corriente cálida y vuela.

Besos pajarillo

Emily dijo...

el fin es el principio, aunque el vacío dé miedo. todo puede volver a suceder de nuevo.

Maria dijo...

No, es solo que todo pasa, que todo empieza otra vez, que vas a llenarte de cosas nuevas y buenas (y que quiero estar ceca de muchas de ellas).

Que tú eres el comienzo, y también el final. Porque todo empieza y acaba contigo.

:*

Kisko dijo...

El vacío es la fracción de tiempo que tarda el fénix en renacer. Temblar ahí también es saborear lo eterno.

Saludos, Laura.

Odile dijo...

Vértigo. T.S Eliot se equivocaba, septiembre es el más cruel de los meses.

Juan A. Pérez dijo...

Al final sólo una maleta. Tendrás que volver a por más, no tendrás más remedio. Volverás y hablaremos, que al final se quedaron demasiadas cosas en el tintero.

jorge dijo...

Al cerrarlos, mis ojos recogen la cosecha de los días pasados: los recuerdos permanecen yertos sobre el suelo de mi memoria, como las hojas caídas de un árbol, secándose lentamente entre otros restos tratando de ser otra vez en el polvo.

Anónimo dijo...

Por favor, que me fui con el tren, y no tengo hotel. Lloro

Jonás dijo...

Hola, llegué a tu blog por casualidad, me pareció estupendo. No quería salir sin felicitarte.
Aprovecho para invitarte al mío que es de literatura.
Saludos desde Argentina.
Humberto. Digo, Jonás...